Kamakura
¿Buscando sitios que ver en Kamakura? Has llegado al lugar indicado porque aquí te contaremos los imprescindibles de esta bonita ciudad costera situada a tan solo una hora de Tokio, pero también otros rincones más desconocidos que te pueden interesar en el caso de que hayas decidido pasar más tiempo.
Kamakura pertenece a la prefectura de Kanawaga y está a aproximadamente 50 kilómetros de Tokio. Fue la capital de facto de Japón entre 1185 y 1333, pues era la sede del Shogunato de Kamakura y, por tanto, donde residía el poder político. Gracias a sus santuarios y templos, entre los que destaca el enorme Gran Buda de Kamakura, te darás cuenta rápidamente de que se trata de uno de los imprescindibles que ver en Japón. Si a esto le añades su ubicación junto al mar, con playas desde las que se puede admirar al majestuoso Monte Fuji, el éxito de la visita está garantizado.
¿Se puede ver Kamakura en un día? Sí, nosotros lo hemos hecho así y creemos que es una de las mejores excursiones en Tokio. Sin embargo, si tienes ganas de disfrutar de la costa, hacer algunas caminatas o, simplemente, tomártelo con más calma, podrías dedicar un par de días a visitar Kamakura.
Basándonos en los diversos viajes que hemos hecho a este estupendo país, gracias a los cuales escribimos la Guía de Japón, a continuación, te contamos qué hacer en Kamakura, una posible ruta de un día, consejos y mapa para que no te pierdas nada. ¡Empezamos!
El de Tsurugaoka Hachimangu es el santuario sintoísta más importante que ver en Kamakura y se puede decir que también su centro geográfico y cultural sobre el que ha crecido la ciudad desde que fue trasladado a su ubicación actual en 1191. Está dedicado a Hachiman, el dios de la guerra en el sintoísmo y muy venerado por los samuráis y el clan Minamoto, uno de los cuatro grandes clanes que dominaron la política de Japón durante la era Heian.
La entrada es gratuita y, para llegar hasta él, tendrás que subir unas escaleras, por lo que desde arriba podrás disfrutar de unas bonitas vistas de Kamakura y los diferentes edificios que componen el santuario. Dentro del complejo se puede encontrar varios templos y dos estanques, uno representando al clan Minamoto (con 3 islas) y otro al clan Taira (con 4 islas). Además, existe un espectacular jardín de peonias, que abre durante el invierno y la primavera y cuyo acceso es de pago.
Si tienes tiempo, te recomendamos que entres también al Museo de Tsurugaoka o del Tesoro, que contiene algunos de los objetos más importantes del santuario, algunos de ellos declarados Tesoro Nacional.
Este templo luce aún más impresionante durante la floración de los cerezos, ya que una buena parte de la avenida por la que se accede está llena de estos árboles, brindando un paisaje casi mágico. Además, es uno de los más populares para la celebración del hatsumode, la primera visita del año a un santuario, así que los primeros días de enero entra en ebullición.
Una cosa que hacer en Kamakura es visitar sus complejos de templos de Budismo Zen, la mayoría situados en las inmediaciones de la estación de Kita-Kamakura y, por tanto, fácilmente accesibles si vienes en tren desde Tokio o Yokohama.
El Engaku-ji es uno de los más importantes de este estilo en todo Japón y, para nosotros, un imprescindible incluso si solo tienes un día para visitar Kamakura. Fue fundado por un monje budista de origen chino en 1282, quien lo solicitó a Hōjō Tokimune, regente shōgun de Kamakura por aquella época y seguidor del Zen. Por lo tanto, fue construido para honrar a los caídos durante las invasiones de los mongoles entre 1274 y 1281 y para extender la influencia de este tipo de budismo por la región.
El complejo quedó muy dañado por distintos incendios, pero buena parte de los edificios fueron reconstruidos al final del período Edo y están situados a lo largo de una colina arbolada, lo que te brinda una sensación de paz indescriptible. Entre los lugares más interesantes están el salón Shari-den, de finales del siglo XVI al estilo de la dinastía china Song y que dicen que alberga un diente de Buda; el Butsunichi-an, donde fue enterrado Hōjō Tokimune; y Ōgune, que, con sus 2,5 metros de altura, es la campana más grande de todas las de los templos que ver en Kamakura y que ha sido declarada Tesoro Nacional de Japón.
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Si los dos anteriores son imprescindibles que ver en Kamakura, el Kōtoku-in o Gran Buda de Kamakura es su símbolo y también una de las estatuas de Buda más importantes de todo Japón, la más grande en posición sentada después de la del Tōdai-ji de Nara, pero quizás la que más impacta al estar al aire libre.
Estamos ante un templo budista de la escuela del budismo de la Tierra Pura que destaca por su Daibutsu, una estatua de bronce del Buda Amida de 13,35 metros de alto y 93 toneladas de peso que fue construida en 1252. Debido a los restos de láminas de oro que se aprecian cerca de las orejas, se cree que durante una época lució completamente dorada. Si te fijas en sus manos, verás que las tiene colocada haciendo una flor de loto, en posición de meditación. La estatua es, además, hueca y cuenta con un par de ventanillas en su espalda para su ventilación. Si quieres, también puedes visitarla por dentro.
En un inicio, la estatua se encontraba protegida por un templo de madera. Sin embargo, debido a varios incendios y un tsunami que tuvo lugar en 1498, hoy en día la podemos ver en un espacio abierto y rodeada de naturaleza, lo que la hace, quizás, aún más especial.
Otro de los templos que tienes que visitar en Kamakura, incluso si dispones de poco tiempo es el templo de Hasedera o Hase-dera. Se trata de un templo budista de la escuela Jōdo-shū, una de las ramas del budismo de la Tierra Pura, establecido durante el período Kamakura (entre 1192 y 1333).
El complejo ya de por sí es fabuloso, con cantidad de edificios, estanques y cuevas, pero lo que más destaca de él son dos cosas. En primer lugar, su gran estatua de madera de Kannon, con 9,18 metros de altura y, por tanto, una de las más grandes de Japón. Según la leyenda, fue tallada en madera de alcanfor por un monje en el año 721 y encontrada en la playa de Nagai, cerca de Kamakura, en el año 736.
La otra característica que lo hace especial es la gran cantidad de estatuas de jizo que hay repartidas por el templo. Estos son una especie de santo o deidad budista muy popular en Japón, ya que se considera el protector de los más débiles, especialmente de los niños y las mujeres embarazadas. En el caso del templo Hase-dera, son estatuas colocadas por los padres de los niños no nacidos o que fallecieron al nacer, que piden por sus almas. Los jizo permanecen en el templo aproximadamente un año, ya que se cambian por otras nuevas, por lo que se estima que, desde la II Guerra Mundial, han pasado por Hase-dera unas 50.000.
Como está situado a medio camino de la cima del Monte Kamakura, desde él se obtienen unas vistas panorámicas de la ciudad y el mar. Además, este templo es especialmente visitado por los japoneses durante los meses de junio y julio, cuando más bonitas lucen las cientos de hortensias que se pueden ver en él.
Kenchō-ji es otro de los templos de Budismo Zen más importantes de Kamakura. De hecho, es el primero dentro de los Kamakura Gozan o los Cinco Grandes Templos Zen de Kamakura. Fue construido por orden del emperador Go-Fukakusa y completado en 1253, el 5º año de la era Kenchō (que le da su nombre), lo que también lo convierte en el monasterio Zen más antiguo del país.
Aunque muchos de sus edificios se perdieron por distintos incendios que acaecieron entre los siglos XIV y XV, el complejo es tremendamente grande y se puede disfrutar de espectaculares puertas como la Sōmon, la Sanmon y la Karamon, esta última traída del Zōjō-ji de Tokio en 1647; la Bonshō, una campana de 1255 declarada Tesoro Nacional; el Butsuden o Salón de Buda, traída también desde Tokio; o un jardín Zen con forma del carácter chino que designa a la mente (心).
Frente al Butsuden se pueden encontrar algunos ejemplares de árboles de enebro chinos que han sido declarados Tesoro Natural porque se creen que fueron plantados por el Rankei Doryū, el maestro chino Zen que llegó a Japón en 1246.
Ten en cuenta que el Kencho-ji se encuentra esparcido por una colina y que para acceder a la parte más alta tendrás que superar bastantes escaleras. Aun así, la visita al propio templo merece muchísimo la pena y podrás disfrutar de unas vistas increíbles de Kamakura y sus alrededores.
También conocido como el Templo de Takedera o Templo de Bambú, otro sitio que nos gustó mucho visitar en Kamakura fue Hokoku-ji. Perteneciente también a la secta Rinzai del Budismo Zen, es famoso por su bosque de bambú de unos 2.000 ejemplares, que tiene cierto aire al de Arashiyama, uno de los imprescindible que ver en Kioto. Aquí también hay una coqueta casa de té o chashitsu, donde sentarte a tomar un matchacon vistas al bosque.
Aunque la mayoría de objetos de valor del templo están en el museo que te hemos comentado al inicio, creemos que merece la pena acercarse al templo por el bosque y para contemplar el Shaka Nyorai, la estatua de Buda, y los jardines. Es mucho menos visitado que los anteriores, así que suele estar mucho más tranquilo.
Como te decíamos, la gran mayoría de los viajeros deciden visitar Kamakura en una excursión de un día desde Tokio y con los lugares ya mencionados ya tendrías de sobra para ocupar una jornada. Sin embargo, si quisieses sitios menos visitados o tuvieses más tiempo, te recomendamos que te plantees los siguientes templos o santuarios que también son interesantes y muchos de ellos candidatos a proclamarse Patrimonio de la Humanidad por la Unesco:
Aunque es posible visitar Kamakura a pie o utilizando los buses, nuestro consejo es que te animes a hacer algún trayecto en el tren Enoden. Esta es una línea privada de ferrocarril de la compañía Odakyu que une las ciudades de Fujisawa y Kamakura pasando por la isla de Enoshima y toda la costa de Shonan. A lo largo del recorrido, además de disfrutar del mar y de posibles vistas del Monte Fuji, también pasa por el corazón de Kamakura, por zonas muy estrechas de casitas bajas, lo que te da la sensación de estar montado en un tranvía.
Además, los trenes han conservado ese aire retro de sus inicios en el año 1902 y todavía podrás viajar en coches con suelo de madera como los de la época.
Enoshima es uno de los destinos turísticos más famosos entre los tokiotas. Ofrece playas muy aceptables, miradores con vistas a la costa y al Fuji y atractivos culturales y turísticos como el Santuario de Enoshima o las cuevas Iwaya.
Si no tienes tiempo para explorar la costa, nuestro consejo es que hagas el trayecto desde la estación de Kamakura hasta la de Hase o la de Gokuraku-ji. Podrás pagar con la tarjeta Suica o la Pasmo y el trayecto cuesta menos de 200 yenes. En caso de querer hacer trayectos más largos, te conviene valorar la opción de comprar algún pase de un día o varios.
Aunque la mayoría de viajeros nos centramos en el explorar el lado cultural de Japón, es cierto que Kamakura es un importantísimo lugar turístico para los japoneses y aquellos visitantes extranjeros que quieran relajarse junto al mar, sobre todo en los meses de verano, cuando el calor aprieta bastante.
De arena oscura y a veces oleaje, no son las tropicales playas de Okinawa, pero las de Koshigoe, Yuigahama o Zaimokuza son accesibles caminando, en bus o entre, espaciosas y están equipadas para pasar un día agradable. En la costa también se pueden encontrar un montón de restaurantes para, en cualquier época del año, disfrutar de las vistas del Pacífico mientras comes. Además, si el día está claro, podrás disfrutar de la silueta del mágico Fuji, como en la imagen de abajo.
La calle más famosa que ver en Kamakura es Komachi Dori, que es un shōtengai o calle comercial descubierta que une la estación de Kamakura con el santuario Tsurugaoka Hachimangu. Como ya te puedes imaginar, está repleta de restaurantes, cafeterías y tiendas de todo tipo.
La paralela, Wakamiya oji, es una avenida más amplia y con algo menos de encanto. Por ello, te animamos a utilizar la anterior cuando termines de ver los templos de la zona norte que te hemos hablado y decidas seguir tu visita por Kamakura desde la zona de la estación.
Ahora que ya sabes qué hacer en Kamakura, vamos a ponértelo un poco más fácil diseñándote una ruta optimizada para un día en la ciudad:
En el caso de que te apetezca caminar, también puedes hacer el sendero Daibutsu para llegar hasta el Gran Buda de Kamakura y Hase-dera.
Si tienes más energía, de regreso a Tokio puedes hacer parada de unas horas para visitar lo más importante de Yokohama.
Para reponer fuerzas te aconsejamos algunos de los mejores restaurantes donde comer en Kamakura como Sometaro, Ginza Kagari Kamakura y Copepe.
Es factible visitar Kamakura por libre, ya sea yendo un día desde Tokio o Yokohama o quedándote a dormir y dedicándole más tiempo. Ya conoces los imprescindibles que ver por allí, pero, a continuación, te daremos datos prácticos para que puedas organizarte por tu cuenta.
Sin embargo, si no tienes tiempo para planificarte o te apetece ir acompañado de un guía de habla hispana, también te puede salir muy a cuenta apuntarte a esta excursión desde Tokio (de unas 8 horas de duración), esta otra que es privada (ideal si viajas en grupo) que incluye Enoshima o, en caso de quedarte en Yokohama, esta otra.
Si te estás planteando que alguien te organice todo el viaje y despreocuparte de todo, también puedes reservar uno de estos circuitos:
Para más información sobre Japón puedes consultar estos posts:
Kamakura está a unos 50 kilómetros al sur de Tokio, punto de partida de la mayoría de los viajeros. Si te encuentras aquí, lo más fácil será coger el tren. Los de la línea Yokosuka, de JR, hacen parada en distintas estaciones tokiotas (Tokio, Shimbashi, Shinagawa…) en dirección hacia Kamakura, así que tendrás que ver desde cuál te sale a cuenta cogerlo. Desde Shinjuku también puedes montarte en uno de los trenes de la línea Shonan-Shinjuku. En ambos casos, el recorrido dura más o menos una hora y está incluido en el Japan Rail Pass (JR Pass). Este es un pase de 7, 14 o 21 días que te permite moverte en casi todos los trenes japoneses, así como en algunos buses o ferris de forma ilimitada.
Si estás pensando en visitar Kamakura desde Yokohama o combinar ambos lugares en un día, la misma línea Yokosuka hace parada en Yokohama. Desde esta se tardan unos 25 minutos en llegar a Kamakura. Este viaje también está incluido en el JR Pass. Puedes encontrar más información sobre las distintas combinaciones de transporte en este enlace.
Nuestra recomendación es que, de cara a comprar el JR Pass, analices si te sale a cuenta o no sumando los precios de los trayectos que harás en tu itinerario por Japón. Puesto que los trayectos en tren suelen ser caros, sobre todo los trenes bala, es muy posible que sí te suponga un ahorro. En ese caso, te aconsejamos comprarlo desde este enlace, que te lleva a una empresa de total confianza y que te enviará los bonos a tu casa. Puedes utilizar más información sobre este tema tan importante en Cómo utilizar el Japan Rail Pass.
Estos trenes tienen parada en Kita-Kamakura, desde la que se pueden visitar algunos de los templos ubicados más al norte de la ciudad. A la vuelta, puedes regresar desde la Estación de Kamakura.
Como ya te hemos mencionado, también es factible visitar Kamakura en una excursión desde Tokio. Esta o esta (privada y que incluye Enoshima) son las que nos parecen más interesantes.
A no ser que no te apetezca mucho andar, es factible visitar Kamakura caminando. Si te bajas en Kita-Kamakura, puedes ir caminando hasta la estación de Kamakura y luego allí coger un bus o el tren de la línea Enoden hasta Hase para continuar tus visitas.
En el caso de que creas que vayas a moverte mucho en transporte público, puedes comprar el Kamakura Free Kankyo Tegata válido durante un día y que cuesta 570 yenes para adultos y 290 para niños.
Si fueses a visitar la preciosa zona de Hakone después, te puede salir a cuenta comprar el pase de 3 días de Hakone y Kamakura. Con él tendrás el transporte cubierto en esta parte, incluido los trenes Enoden, y también descuentos o acceso gratuito para ciertos lugares, como el templo Hase-dera.
Aunque, como has visto, muchos viajeros deciden volver a Tokio a pernoctar, si eres de los que prefieren tomarse las cosas con más calma y dedicar más tiempo a visitar Kamakura y sus alrededores, tendrás a tu disposición una buena oferta de alojamiento. Aquí tienes una selección por su estupenda relación calidad-precio:
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Si finalmente decides hacer la excursión a Kamakura en un día, seguro que nuestra guía Dónde alojarse en Tokio te es de ayuda para planificar tu estancia en la capital.
Para resumir un poco, aquí tienes las preguntas más frecuentes sobre las cosas que ver en Kamakura respondidas:
¿Qué hacer en Kamakura en un día?
En nuestra opinión, lo mejor es bajarse en la estación de Kita-Kamakura y visitar Engaku-ji, Tokei-ji, Kencho-ji y Tsurugaoka Hachimangu. Después, caminar hasta la estación de Kamakura por la calle Komachi, coger el tren eléctrico Enoden hasta Hase y visitar Hase-dera y el Gran Buda de Kamakura. Acabar el día disfrutando de las vistas del monte Fuji desde una de las playas de Kamakura.
¿Merece la pena la excursión a Kamakura?
¡Sin duda! Es una de las mejores excursiones desde Tokio. Combina naturaleza y cultura a tan solo 1 hora de la capital.
¿Cómo llegar a Kamakura desde Tokio?
Solo tienes que coger un tren de la línea de JR Yokosuka, que te dejará en Kamakura en menos de una hora.
¿Cómo ir de Tokio a Kamakura con JR Pass?
Puedes coger el tren de la línea Yokosuka en las estaciones de Tokio, Shimbashi o Shinawaga.
¿Dónde comer en Kamakura?
Las posibilidades son infinitas, pero entre los restaurantes más valorados están Sometaro, Ginza Kagari Kamakura y Copepe.
Seguro de viaje para Japón
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Para que puedas organizarte un poco mejor, hemos creado este mapa con las mejores cosas que hacer en Kamakura que te hemos ido contando:
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Esperamos haberte ayudado a planificar tu visita a Kamakura, pero puedes escribirnos un comentario si tienes alguna duda.
Este post está escrito por uno de nuestros colaboradores.
Las fotos sin marca de agua son del banco de imágenes de Depositphotos.